La metamorfosis de Marianela

Cuando ingresó era reservada, seria y flaca como una modelo, pero cuatro meses después se fue con varios kilos de más, muchas locuras y el cariño de la gente. Fue largo y duro el sendero hacia el éxito para Male y no faltaron discusiones, peleas, alegrías y llantos. Su paso triunfador.

Tras meses y meses de convivencia, fue Marianela Mirra la elegida por el público. Pero su interminable encierro de casi 120 días no fue en realidad un camino regado de flores.

Entró con perfil y figura de modelo, a pesar de pertenecer a otro "palo", ya que la tucumana estudia abogacía y trabajaba hasta hace muy poco en un estudio de profesionales del tema.

Pero no fueron pocos los cambios que vivió la chica tanto físicos, personales, como así también en popularidad, puesto que de la intrascendencia casi absoluta pasó rápidamente a la admiración de buena parte de los televidentes.

Al principio del juego, Male participó claramente como una actriz de reparto, en una casa que buscaba líderes, a los que después descabezaría con facilidad. La tucumana mantuvo su bajo perfil, y la compañía de Vanina expandió su lado criticón y chismoso.

Así se agrupó junto a la angeóloga, que se transformó en la líder de las "chicas bien" en contra del poder de las más populares Griselda, Jessica y compañía, quienes luego se transformaría en los famosos Pollitos de Nadia.

Y fue precisamente Nadia la que la sacó del anonimato. La chica de la noche adujo haber escuchado de casualidad de la boca de Male la palabra "Gato" en una conversación de pasillos que la tucumana tuvo con Vanina.

Y allí se desató el caos. La morocha se fue del grupo de la experta en ángeles y todos los cañones de la casa apuntaron a las cabezas visibles de ese incidente.

De ese modo Vanina terminó sus días rápidamente, pero Marianela se sostuvo en una nominación aún sobre Damián y comenzó su renacimiento en el juego.

A partir de ese momento las disputas fueron mayores y la indiferencia fue el tono que acompañó a la figura de Male por la casa.

Recluida, solitaria y entre llantos, la chica fue una de las primeras víctimas de la casa y de ese modo cautivó la atención del público que la adoptaría hasta el final del juego.

Diego fue el primero de los chicos que le sirvió de bastón en sus peores momentos de encierro.

De allí en adelante el crecimiento fue exponencial, y nada detendría su avance. Los Pollitos la dejaban continuamente en placa, pero con una estrategia errada, ya que nunca la enfrentaron a Mariela, la otra enemiga.

Por eso el grupo más fuerte comenzó a debilitarse y uno a uno se fueron yendo, mientras la figura de Male crecía. Hasta que le tocó el turno a la "malvada" Nadia, y allí explotó la nueva Marianela.

Confiada en su poder, la tucumana sacó de sí lo mejor de su personalidad. El histrionismo y sus contínuas locuras terminaron de conquistar al público y se transformó en una seria candidata al título.

Sólo quedaba como enemigo su apreciado Diego. Aquél que le había dado la mano en momentos duros terminó en el banquillo en una arriesgada espontánea puesta por Male.

Lo demás fue un trámite, y la tucumana se llevó lo que fue a buscar, y lo tiene merecido con creces.

 

 
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